Nuestros Libros



 

El Periodista



Con el sonido de fondo y el rojo de la plata fundiéndose, “Perico” recibió a “El Periodista” en su taller, un rancho de adobe recientemente inaugurado

 

 


PEDRO MEDINA, PLATERO TRESARROYENSE
RECONOCIDO POR EL MAESTRO PALLAROLS

Platero y yo

En un rancho de adobe que levantó él mismo para usar como taller, "Perico" Medina lleva más de dos décadas creando piezas únicas de platería. Hoy orientado con más fuerza hacia las artesanías criollas, vive su presente como resultado de una "evolución" y cree tener más reconocimiento del que merece. En ocasión de la llegada del prestigioso orfebre Juan Carlos Pallarols, Medina compartió la sala del Museo de Bellas Artes con el maestro y expuso sus obras. Así, muchos tresarroyenses pudieron conocer su talento. Para quienes aún no lo conocen, "El Periodista" lo presenta en esta entrevista exclusiva

Viene de una familia vinculada de manera indisoluble con el arte. El mismo se reconoce como producto de una búsqueda que pasó por el teatro, la literatura, la pintura. Comparte su vida con músicos y artesanos, pero la nobleza de los metales lo ha ganado para siempre. Es Pedro Medina, platero tresarroyense con más de dos décadas de oficio y un reconocimiento que le ha permitido, entre otras conquistas de su arte, exponer junto al prestigioso orfebre Juan Carlos Pallarols.
Con el sonido de fondo y el rojo de la plata fundiéndose, "Perico" recibió a "El Periodista" en su taller, un rancho de adobe recientemente inaugurado que construyó con algo de ayuda pero a la vieja usanza, con barro y paja. Orientado en los últimos años con más fuerza hacia la platería criolla, no es casual que trabaje en este fresco rancho. Forma parte, según confesó, de una cultura que descubrió con el tiempo y que lo vinculó a sus antepasados entre los cuales, al parecer, no hubo inmigrantes sino sangre autóctona.
Bajo el techo de paja, la mirada del Che Guevara desde un póster comparte espacio con fotos del propio "Perico" con Pallarols, con su esposa, con atuendo gauchesco. El mate, omnipresente. La radio apenas recuerda que a pesar de lo ancho del cielo en esa quinta de la calle Corrientes, este es un año político y muchas de las noticias giran en torno a esa cuestión que para Pedro no es nada ajena.
"Cuando yo empecé a trabajar pensaba dedicarme más que al arte a la ciencia, porque estaba estudiando ciencias exactas. Pero había algo que no me llenaba del todo, me faltaba esa posibilidad de expresarme…Probé varias cosas - la pintura, el teatro, la literatura-, buscando una actividad, hasta que un día encontré este oficio y dije 'esto es lo mío'. Y no lo dejé más", recordó.

Evolución
En el camino del desarrollo de su oficio también hubo cambios, porque comenzó con joyería y piezas personalizadas, hasta dedicarse (aunque sin abandonar lo anterior) a la platería criolla que hoy es quizá su producción más exitosa.
"Hubo una evolución, no sé si un cambio. Porque desde un primer momento tuve la idea de lo que quería hacer, pero obviamente en más de 20 años de trabajo siempre se evoluciona. También es cierto que a veces ciertos cambios de rumbo fueron provocados por la situación económica, cambios en las importaciones, cosas que en algún momento se podían hacer y en otros no. Como todo el mundo, uno tuvo que ir adaptándose a situaciones del mercado, para seguir adelante con lo que quería", admitió Pedro.
Quien admira sus cuidados trabajos no puede sustraerse a saber cómo se formó en una disciplina poco frecuente. "Me lo han preguntado varias veces y siempre estoy en lo mismo: dicen que hay dos formas de aprender, la del aprendiz que trabaja con un orfebre y va tomando de esa experiencia los conocimientos, o que va a una escuela; y la que respondería al caso mío, el autodidacta, el que se forma solo. Pero no me gusta decir que soy autodidacta porque yo tuve muchos maestros, nunca trabajé con ninguno ni hice un curso durante mucho tiempo, pero sí hubo mucha gente que me enseñó", sostuvo. Para "Perico", la influencia de esos maestros fue fundamental. "Aprender a pintar solo es posible, porque vos te vas a una librería, te comprás un pincel y empezás a improvisar y podés llegar a ser un artista. Pero en este oficio eso es imposible; tiene muchos secretos, técnicas y cosas a las que no llegás si alguien no te las dice. No tengo una escuela ni tuve un maestro. Tuve muchos", subrayó.

Reconocimiento
En la platería, Pedro Medina fue haciéndose de un nombre que, con su bajísimo perfil, a veces le cuesta reconocer. Sin embargo, admitió que "para lo que uno hace el reconocimiento es importante, te hace sentir que no trabajás de gusto, y por otra parte es necesario porque si vos querés vivir de lo que hacés, lo tuyo se tiene que valorar. Siempre tuve el reconocimiento de alguna gente, a veces quizá más que el que me merecía también, como también están aquellos a los que tu trabajo no les interesa. Hay de todo", aceptó.
Para quienes valoran su arte, la visita del gran orfebre Juan Carlos Pallarols fue una excelente oportunidad para poder admirar los trabajos de Pedro Medina en el Museo de Bellas Artes. Y para quienes no lo conocían, la ocasión no pudo ser más propicia y pudieron ver su producción junto a la del platero más reconocido de la Argentina, quien trajo a esta ciudad el bastón que el 10 de diciembre se entregará a la presidenta Cristina Kirchner. Pero las creaciones de Medina han recorrido varios lugares. "Hace algunos años hicimos una muestra colectiva con artesanos sogueros, de la que también participó Francisco Soriano, un platero de Tres Arroyos que ya no trabaja, y es uno de mis maestros. Además, he ido varias veces a exponer a la Rural de Palermo, me han invitado a fiestas tradicionalistas en la zona, y siempre he tratado de estar allí donde me invitan. Cuando se hizo la feria de artesanos en Tres Arroyos, un proyecto muy complicado, estuve exponiendo en la plaza acompañando esa iniciativa mientras duró", recordó.

Pallarols
Un hito especial en su camino como platero fue, sin duda, conocer a Pallarols. "Lo conocí en la Rural, me lo presentó un amigo que es experto en platería y ha escrito libros sobre el tema. Es una persona muy accesible, que conmigo ha sido muy generosa. Fue viendo mi trabajo, algunas cosas que le gustaron, y hace dos años yo lo visité en su taller y él estaba en un proyecto parecido al del bastón presidencial, un cáliz para el Papa. En ese momento le propuse venir a Tres Arroyos, pero ya tenía todas las fechas cubiertas. Por suerte, ahora tuvimos la oportunidad de tenerlo aquí", recordó Pedro.
Otro de sus logros fundamentales tiene que ver con poder vivir de su trabajo. "Lo hago desde el día que empecé a trabajar. En algunos momentos fue más difícil que en otros; cuando empecé sabía muy poco, no tenía las herramientas suficientes y me tenía que ir armando de ellas. Todos hemos pasado, en los últimos 20 años en el país, momentos de todos los colores, y eso es lo que he pasado yo también. Pero cuando hacés lo que te gusta te resulta más fácil aceptar que te falte algo, o no llegar. Mucha gente ha soportado situaciones iguales a la mía, y mucho peores, y a lo mejor ni siquiera tiene la posibilidad de tener un trabajo que más allá del rédito económico te da una satisfacción como persona", consideró.
En este sentido, "Perico" admitió que no es fácil saber qué piezas tendrán más aceptación en el mercado. "Creo que todas pueden tener sus interesados. Yo en general trabajo sobre pedidos, y cuando tengo tiempo de hacer algo por mi cuenta lo hago, pero en este momento hace unos dos años que no tengo una pieza mía por falta de tiempo. Hago cuchillos, mates, hebillas, algún rebenque, algo de joyería, de todo un poco", puntualizó.

Tradiciones
El rancho- taller, y la indumentaria gaucha que luce en algunas fotos, remiten de inmediato a sus creaciones en platería criolla. "Me gusta, es algo que tuve que aprender porque no soy una persona que se crió en el campo, o aprendió a andar a caballo de chico. Todo lo contrario. Pero aunque no tuve esa educación, yo no desciendo de inmigrantes sino de criollos, así que de alguna manera en mi sangre está todo eso. Estaba entre las cosas que me interesaban y me fui metiendo, y a medida que fui conociendo aprendí sobre el oficio, la tradición, aprendí a valorar algunas cosas. Este taller lo fui armando como un rancho por muchas cosas. Porque es tradicional, es biodegradable… Porque es barato, es la construcción más económica que existe y con materiales que están al alcance de la mano como el barro, la bosta de caballo y la paja. Por motivos como rescatar una forma de construir que se usó en esta zona durante mucho tiempo y está olvidada, porque es fresco. Por jugar un poco", dijo.
Se terminaba otra tarde cuando "Perico" recordó la plata que se fundía dentro de las paredes de adobe. Y volvió a su oficio de darle forma.

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina